“El frio es malo! Caca!”
Eso es lo que debería haberme advertido mi querida madre de pequeña, en vez de centrarse en prevenirme del resto de maldades que acechan a una pobre criaturilla torpe como yo.
Y es que cuando eres joven e irresponsable, nadie te avisa de que llegará el dia en que el frio se convertirá en tu peor enemigo:
- ese que te obliga a quedarte en casa viendo como llueve (que será una estampa muy romántica, pero ahora mismo no termino de encontrarle el punto)
- ese que, dadas las circunstancias, te hace pensar más de la cuenta, en quién eres, en qué haces con tu vida… provocándote una gran jaqueca que solo alivias con un vino (a ser posible blanco) y un cigarro, asomada al balcon para que tu micropiso no apeste a tuburio
- ese que te aleja de tus amistades, que al igual que tu tienen demasiada pereza para salir de sus respectivas cuevas
- el bar que te acogía en tus horas mas bajas con su “día del mojito a 3 €” decide que cierra exactamente los días que por fin consigues organizar una quedada de-entre-semana, de esas que no fallaban, hasta el punto de pedir “lo de siempre” nada más entrar por la puerta
- el messenger (al cual odias y amas a partes iguales) se convierte en tu mejor amigo
- no haces más que pensar en el verano, cuando te lo pasabas bien sin mirar la hora, ni preocuparte por cosas que siempre, siempre, siempre, sacabas la conclusión que no merecían tanto la pena, y al mismo tiempo tu unica obsesión era que la marca del bikini no te quedaba nada bien
- y llegas siempre a la misma conclusión: tengo que salir de aqui YA (idea alimentada sobre todo por esos programitas de moda que le amargan a una: “callejeros viajeros”, “españoles, valencianos, aragoneses, madrileños… por el mundo”, etc.)
- y en menos que canta un gallo estás visitando la casa del Tío Ryan, a ver qué viaje te ofrece por 4 duros, para deshinflar tu ilusión en el momento en que ves que los chollos ya no existen, y que tu momento de gloria pasó a mejor vida (si, me gusta dramatizar, es mi forma de vida), al menos, por el momento, que siempre queda esa esperanza
¡Quiero que vuelva el calor, el sol que no deja abrir los ojos del todo, ese mismo que acentúa mis patas de gallo y me quema los hombros!
(Quería publicar esto, que tenía en el tintero hace tiempo, antes de que este frío nos abandone del todo y ya carezca de sentido tanto dramatismo inv(f)ernal.)
Fe de erratas:
- cuando digo tuburio me refiero a tugurio
- me gustan las H intercaladas, por eso prefiero escribir deshinflar a desinflar

