el shoefitti

11 May

Me encanta descubrir chorradas nuevas en Internet. Hay al que le da por el porno, por bajarse musica o series al mogollón, por ligar o engancharse a facebook… pero yo con lo que me siento verdaderamente realizada (obviamente no es lo único a lo que me dedico cuando estoy conectada) es encontrando gilipolleces que todavía no han sacado en los zappings, o que si que lo han hecho pero no se han difundido mucho, como si hubiera descubierto un pequeño tesoro.

Es posible que este sea uno de esos casos en los que me sienta como inventora de la polvora después de los chinos, y que sea algo que ya conocíais todos. Pues bien, si estás leyendo esto y ya sabes de qué hablo, es que no eres mi público objetivo, tienes mi permiso para hacer zapping.

Desconozco a quién se le ocurrió tal cosa, cuándo y donde. Yo soy más feliz pensando que era el mejor sitio donde se le ocurrió a un sintecho dejar su calzado para que no se lo robasen, dándose cuenta segundos después (o minutos, dependiendo de los cartones de vino consumidos) del desaguisado cometido.

Lo curioso es que es un “arte” bastante difundido en las ciudades, y que ya lo está petando en nuestro apreciado país (lo que significa que porbablemente fuera de nuestras fronteras lleven practicandolo más de 10 años). Un ejemplo de ello, pude apreciarlo hace unas semanas en el S.O.S 4.8 de Murcia, en un cable justo a la derecha de la farola donde todos nos perdíamos, y justo debajo del globo de Jack Daniels que todos confundimos en algún momento con la Luna

Escena de Big Fish

Esto me recuerda a cierta personilla que conozco, y que no termino de conocer del todo, que practica su shoeffitti particular, pero con más glamour: en cada viaje deja un par de zapatillas o zapatos en la habitación de hotel en la que se hospeda.

Al principio pensaba que era por la escasa capacidad de su maleta, sin embargo, y tras varios viajes, he podido comprobar que se trata de toda una artista urbana, un poco loca quizá, pero capaz de convencerte de lo coherente de su acto.

Hace poco que ha vuelto de su ultimo viaje, y me muero por saber qué zapatos se ha dejado esta vez.

Y a mi que lo único que se me ocurre en cada viaje es comprar postales e imanes de nevera…

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3 comentarios to “el shoefitti”

  1. nus mayo 11, 2010 a 12:09 pm #

    http://flying-kicks.com/

  2. chaplina mayo 11, 2010 a 1:43 pm #

    Qué romántico todo. Curiosamente mientras iba camino del cine con un chico (el mío) encontramos juntos un par de botas a la puerta de un cementerio. Estaban nuevas, pero él prefirió quedarse sólo los cordones cuando convenimos que quizás el dueño pasó por allí, decidió que había llegado su hora, se coló en el cementerio y una vez dentro y antes de meterse en el hoyo tiró las botas al otro lado en un gesto de derrota definitiva: “¡ya no me hacen falta!” y, bueno, por si acaso se arrepiente, lo de los cordones será sólo un mal menor.

  3. joel barish - aka. justina, la montaña basura junio 9, 2010 a 4:12 pm #

    tiritití!: sabíais que en algunas partes del mundo, los zapatos colgados de un cable identifican los mercadillos de la droga?…..ahí lo dejo

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